
LUZ DEL MUNDO
«El pasado 29 de diciembre de 2024, coincidiendo con la apertura del año jubilar en la Archidiócesis de Toledo, anuncié solemnemente el inicio de nuestro XXVI Sínodo diocesano. «Sínodo» significa «camino común»; eso es lo que pretendemos precisamente con esta profunda experiencia eclesial que estamos iniciando, con la que queremos caminar juntos con Cristo y en Cristo para que nuestra Iglesia diocesana crezca en la plenitud de vida que él nos ha prometido.
En los trabajos previos a la convocatoria del Sínodo diocesano, una de las conclusiones que se han extraído es la falta de presencia pública de los cristianos en la sociedad y la escasez de espacios para el diálogo. Los creyentes portamos un inmenso tesoro que no podemos quedarnos para nosotros mismos, sino que hemos de compartir con los demás. Un tesoro, la fe, que tiene una innata capacidad de transformar la realidad. La fe es luz y, como tal, ayuda a discernir. Por ello es tan importante y urgente, en el momento presente, que ocupe su lugar en el espacio público.
Esta es la propuesta de los hombres y mujeres que componen el Grupo Areópago, personas todas ellas que, desde sus respectivos ámbitos de especialización y a la luz de la fe, comparten ideas y vida a través de los nuevos areópagos del siglo XXI con libertad e independencia, hablando en su propio nombre, pero desde una profunda eclesialidad. A todos los que actualmente lo integran y a cuantos lo han hecho a lo largo de sus 10 años de existencia, les doy las gracias de corazón por su tesón y por querer ser testigos de la Verdad en medio del mundo. Este grupo ha crecido de forma silenciosa, casi sin darnos cuenta, como el grano de mostaza y, bien lo sé, no sin esfuerzo. Por eso quiero dejar constancia de mi reconocimiento y agradecimiento en estas líneas introductorias a un libro recopilatorio que me parece excelente. Agradezco también a todas las firmas invitadas que han participado en las reflexiones, en especial a mi hermano, el arzobispo emérito de Toledo, don Braulio Rodríguez Plaza, que ha sido una de las personas que más luz ha dado a este grupo y que animó su constitución.
Los artículos del Grupo Areópago se pueden leer en su blog (areopagodialogo.com), en blogs de ámbito eclesial como Forum Libertas, en algunos medios de comunicación generalistas y, también, en el Padre Nuestro, nuestra querida publicación semanal. La variedad de temas tratados, la sutileza y sensibilidad en el enfoque, la apertura al diálogo, la profundidad de la reflexión son algunas de las notas más destacables de los contenidos que el lector se encontrará en ellos.
Este libro, Palabra de Areópago, constituye en sí mismo una propuesta de diálogo con el mundo en clave de presencia pública de los cristianos en la sociedad, con artículos que nos invitan a reflexionar, a debatir, a intercambiar ideas, a conocer la Doctrina Social de la Iglesia; en definitiva, a caminar juntos hacia una cultura del encuentro. En él se contiene una selección cuidada y organizada por bloques temáticos de los más de 725 artículos publicados estos años. Política, religión, sociedad, economía, cultura, educación, tecnología, familia, vida son algunos de los ámbitos tratados en las distintas reflexiones que rezuman una especial inquietud por el devenir del ser humano y de la sociedad. Partiendo de noticias, hechos y acontecimientos de actualidad se proponen reflexiones muy jugosas que pueden ayudar a creyentes y no creyentes a ver la realidad desde una perspectiva distinta, esperanzada y animar a todos a descubrir cómo podemos contribuir al bien común en nuestros respectivos ambientes.
Los cristianos tenemos la obligación de compartir la fe con quienes están a nuestro lado. Ese es mi deseo con el Sínodo diocesano: «que iluminemos este mundo con la luz del Corazón de Cristo», un mundo herido, un mundo que tiene sed de Dios y que, si abre mente y corazón, puede encontrar caminos. Unos caminos que se apuntan en Palabra de Areópago y en el testimonio de tantos otros hermanos nuestros que comparten su fe en un contexto de indiferencia, cuando no rechazo, a la cuestión de Dios.
Os animo a leer con interés Palabra de Areópago. Estoy convencido de que hacerlo puede animar a que más personas se sumen a la tarea de promover una cultura del encuentro, a la que nos llama el papa Francisco, mejorando con ello la vida de los demás y la sociedad.»
Prólogo de don Francisco Cerro Chaves, arzobispo primado de Toledo